GRUPO; #2
UNIVERSIDAD TECNOLOGICA DE SANTIAGO
“UTESA”
FACULTAD CIENCIAS DE LA SALUD ESCUELA DE MEDICINA
"INMUNOLOGIA"
TRABAJO
REALIZADO POR:
MAYRANI FERREIRA --------------2101871
ALINA CRUZ----------------------------2101673
ABIGAIL YNDALECIO----------------2101673
ALMINDA NUÑEZ----------------------2101650
RANSELL MARTE----------------------2111268
FRANCISCO ALMONTE--------------2101205
BRANDON GARCIA--------------------2101376
CARL-RODOLPHE ANDRE-----------3100057
GIANY GARCIA-------------------------1102011
PRESENTADO A:
DRA MIRTA VILLAR
GRUPO:
04
SANTIAGO DE LOS CABALLEROS
Vacunas.
La
disciplina de la inmunologia tiene sus raíces en las primeras pruebas
de vacunación que efectuaron Edward Jenner y Louis Pasteur. Desde esos
esfuerzos iniciales, se han desarrollado vacunas para enfermedades que
eran azotes del género humano. La incidencia de difteria, sarampión,
parotiditis, tos ferina, rubéola (sarampión alemán), poliomielitis y
tétanos ha disminuido de manera impresionante al volverse mas frecuente
la vacunación contra estos padecimientos. Las vacunas se han convertido
en armas para la prevención de las afecciones que justifican su costo.
Un
nuevo añadido al arsenal para el combate de las enfermedades de la
infancia es la vacuna contra la neumonía bacteriana, causa de primera
importancia de muerte en los niños. Aun se requieren de manera
angustiosa vacunas contra otras enfermedades. Cada año mueren en el
mundo millones de personas a causa de paludismo, tuberculosis y SIDA,
anomalías para las que no se cuentan con una vacuna eficaz.
Una vacuna eficaz para la enfermedad tendría un inmenso efecto sobre el control de esta trágica causa diseminada de muerte y catástrofe humano. Aun persiste la necesidad de mejorar la seguridad y la eficacia de las vacunas disponibles en la actualidad y encontrar maneras para disminuir su costo y hacerlas llegar con eficiencia a todas las personas que la necesitan, de manera particular en los países que se encuentran en desarrollo. La OMS estima que millones de muertes infantiles en el mundo se deben a enfermedades que podrían prevenirse con las vacunas existentes.
Una vacuna eficaz para la enfermedad tendría un inmenso efecto sobre el control de esta trágica causa diseminada de muerte y catástrofe humano. Aun persiste la necesidad de mejorar la seguridad y la eficacia de las vacunas disponibles en la actualidad y encontrar maneras para disminuir su costo y hacerlas llegar con eficiencia a todas las personas que la necesitan, de manera particular en los países que se encuentran en desarrollo. La OMS estima que millones de muertes infantiles en el mundo se deben a enfermedades que podrían prevenirse con las vacunas existentes.
Es
costoso, largo y tedioso el camino para lograr con buenos resultados el
desarrollo de una vacuna que pueda aprobarse para la aplicación humana.
La experiencia a demostrado que no todas las vacunas candidatas que
tuvieron buenos resultados en los estudios de laboratorio y en animales
previenen la enfermedad en el hombre. Algunas vacunas potenciales
producen efectos adversos inaceptables y algunas mas pueden incluso empeorar los trastornos que tal vez deberían prevenir. Las vacunas de virus vivos representan una amenaza especial para quienes experimentan inmunodeficiencia primaria o adquirida.
Es
necesario equilibrar los efectos adversos, incluso los que ocurren con
una frecuencia muy baja, contra el beneficio potencial de la protección
producida por la vacuna. Progresos recientes en inmunologia y biología
molecular han culminado en la elaboración de nuevas vacunas eficaces y
la institución de medidas promisorias para encontrar nuevas vacunas
candidatas. La identificación de las diferencias en los epitopos
reconocidos por las células T y B ha permitido a los inmunólogos empezar a diseñar vacunas candidatas para maximizar la activación de ambas ramas del sistema inmunológico.
Inmunizaciones activa y pasiva.
Se
puede lograr inmunidad contra los microorganismos infecciosos mediante
inmunización activa o pasiva. En cada caso esta se adquiere por procesos
naturales o medios artificiales como inyección de anticuerpos o
vacunas. Los agentes empleados para inducir inmunidad pasiva son
anticuerpos de seres humanos o animales, en tanto que la inmunización
activa se logra al inocular agentes microbianos que inducen inmunidad,
pero no causan enfermedad, o componentes antigénicos de esos
microorganismos.
Fueron Emil Von Behring e Hidesaburo Kitaso
los primeros en demostrar que la inmunidad desencadenada en un animal
podía transferirse a otro si se le inyectaba suero del primero. La
inmunización pasiva, en le que se transfieren anticuerpos preformados a
un receptor, se produce de manera natural con la transferencia de
anticuerpos maternos a través
de la placenta hacia el feto en desarrollo. Desarrollan protección
adquirida de forma pasiva para este los anticuerpos maternos contra
difteria, tétanos, estreptococos, rubéola, sarampión, parotiditis y
polio virus.
En la actualidad son varios los padecimientos que justifican el empleo de la inmunización pasiva, estos son los siguientes:
- Deficiencia de la síntesis de anticuerpo como resultado de defectos congénitos o adquiridos de la célula B, de manera aislada o en conjunto con otras inmunodeficiencias.
- Exposición comprobada o probable a una enfermedad capaz de ocasionar complicaciones (p.ej., un niño con leucemia expuesto a la varicela o el sarampión) o imposibilidad de suministrar la protección adecuada mediante inmunización activa.
- Infección por microorganismos patógenos cuyos efectos pueden contrarrestarse con anticuerpo. Por ejemplo, si los individuos que no han recibido inmunización activa actualizada contra el tétanos sufren una herida punzante, reciben inyección de suero de caballo contra la toxina tetanica. El anticuerpo preformado por el caballo neutraliza cualquier cantidad de toxina elaborada por clostridium tetani en la herida.
Se
administra inmunización pasiva de manera sistémica a los expuestos a
botulismo, tétanos, difteria, hepatitis, sarampión y rabia. Se emplea
también antisuero administrado de manera pasiva para ofrecer protección
contra el veneno de víbora y la picadura de insectos. Como la
inmunización pasiva no activa el sistema inmunitario, no precipita una
reacción de memoria y la protección que ofrece es transitoria. En el
caso de ciertas enfermedades, como la insuficiencia respiratoria
producida en niños por el virus sincital respiratorio, la inmunización
pasiva es la mejor medida preventiva en la actualidad.
Aunque la inmunización pasiva puede ser una medida terapéutica eficaz,
debe emplearse con precaución porque la inyección de un anticuerpo
preformado entraña ciertos rasgos.
Vacunación: desafió en Estados Unidos y países en desarrollo.
Muchas enfermedades de la infancia antes frecuentes se observan rara vez en la actualidad en E.U,
lo que es un testimonio de la eficacia que tiene la vacunación. Una
barrera de primera importancia para conseguir buenos resultados en el
resto del mundo es la dificultad para hacer llegar las vacunas a todos
los niños. Sin embargo, aun Estados Unidos se ha convertido en victima
de sus propios resultados. Algunos padre que no han entrado en contacto
con la enfermedad no creen importante vacunar a sus hijos, otros creen
que los riesgos que acompañan la vacunación superan los que presentan
las infecciones. Ejemplo de este fue un informe sobre una relación
causal entre la vacunación y el autismo, trastorno de que no se conoce
su origen. Aunque los niños de Estados Unidos están protegidos contra
diversas enfermedades mortíferas de su época, esta protección depende de
proseguir los programas de inmunización.
Los niños del mundo en desarrollo sufren un problema distinto en
comparación con los que habitan en Estados Unidos. La revisión de las
muertes infantiles a nivel mundial indica que las vacunas existentes
podrían salvar las vidas de millones de niños.
La organización mundial de la salud (OMS) ha declarado que la vacuna ideal debería tener las siguientes propiedades:
- Accesible en todo el mundo.
- Termoestable.
- Eficaz después de una sola dosis.
- Aplicable a diversas enfermedades.
- Suministrable por vía mucosa.
- Adecuada para su administración al principio de la vida.
Pocas
vacunas empleadas en la actualidad, en el mejor de los casos,
satisfacen todas estas propiedades. Sin embargo, las finalidades de la OMS pueden orientar a los investigadores en la búsqueda de vacunas de utilidad para su aplicación en todo el mundo.
La inmunización salva millones de vidas y cada vez se dispone de más vacunas viables. El desafío para la comunidad de
investigación biomédica consiste en desarrollar formas de estas vacunas
mejores, más seguras, más baratas y más fáciles de administrar para que
la inmunización mundial se convierta en realidad.
La inmunización activa confiere protección prolongada
Cuando
la inmunización activa tiene buenos resultados, la exposición
subsecuente al agente patógeno desencadena una reacción inmunitaria
intensificad que lo elimina con eficacia la enfermedad mediada por sus
productos.
Se puede lograr inmunización activa con la infección natural por un
microorganismo, o adquirirse de manera artificial mediante
administración de una vacuna.
En
la inmunización activa con su nombre lo indica, el sistema inmunitario
desempeña una función activa: la proliferación de células T y B
reactivas con antígeno da lugar a la formación de células con memoria.
La
vacunación de los niños se inicia cerca de los dos meses de edad. En la
tabla 1 se describe el programa recomendado de inmunizaciones
infantiles en los Estados Unidos actualizado en el año 2003 por la
academia americana de pediatría.
El programa incluye las siguientes vacunas:
- Vacuna de la hepatitis B.
- Vacuna combinada de difteria, tos ferina (acelular) y tétanos (DPaT).
- Vacuna inactiva contra la poliomielitis (salk, IPV); ya no se recomienda la vacuna oral (Sabin) en Estados Unidos.
- Vacuna combinada de sarampión, parotiditis y rubeola (MMR).
- Vacuna de Haemophilus influenzae (Hib).
- Vacuna de la varicela zoster (Var).
Además, se recomiendan las vacunas de las hepatitis A, a los 18 meses y de la influenza después de los 6 meses de edad para los lactantes de las poblaciones de alto riesgo.
Como
indica la tabla los niños requieren de manera característica refuerzos
múltiples (inoculaciones repetidas) a intervalos apropiados para lograr
una inmunidad eficaz. Por ejemplo, los anticuerpos maternos adquiridos
de manera pasiva se fijan a epitopos contenidos en la vacuna DPT y
bloquean la activación adecuada del sistema inmunológico; por lo
anterior, esta vacuna debe administrarse varias veces después que el
anticuerpo materno desaparece de la circulación del lactante con objeto
de lograr inmunidad adecuada.
Se
ha reservado la inmunización contra la mortífera enfermedad carbunco
sintomático (llamada ántrax en los países de habla inglesa, producida
por Bacillus anthracis) para los trabajadores que entran en contacto
estrecho con animales infectado o productos derivados de estos.
La
vacunación no es por completo eficaz. Con cualquier vacuna un pequeño
porcentaje de los receptores reaccionan mal y, por este motivo, no queda
protegido de la manera apropiada. En ese caso, la posibilidad de que un
individuo susceptible haga contacto con un sujeto infectado es tan baja
que es probable que el primero no contraiga la infección. Este fenómeno
se conoce como inmunidad comunitaria.
Diseño de las vacunas para la inmunización activa
Deben
recordarse diversos factores para el desarrollo de una vacuna con
buenos resultados. En primer lugar, y ante todo, el desarrollo de una
reacción inmunitaria no significa, en todos los casos, que se consigue
un estado de inmunidad protectora. Un segundo factor es el desarrollo de
memoria inmunológica.
La
función de las células de memoria en la inmunidad depende, en parte,
del periodo de incubación del agente patógeno. En el caso del virus de
la influenza, que tiene un periodo de incubación muy breve, los síntomas
de la enfermedad se encuentran en desarrollo en el momento en que se
activa las células de memoria. En el caso de los agentes patógenos que
tienen un periodo de incubación más prolongado, no es necesario conservar al anticuerpo neutralizando perceptible en el momento de la infección.
El periodo de incubación concede tiempo a las células B de memorias
para reaccionar y producir anticuerpos sérico en concentraciones
elevadas.
Los virus y las bacterias atenuados producen inmunidad sin enfermedad:
En ocasiones es posible atenuar los microorganismos de modo que pierdan su capacidad para causar afección de consideración (patogenicidad), pero se necesita que retengan su capacidad para crecer de manera transitoria dentro del huésped inoculado. Muchas veces la atenuación se logra si se hace crecer la bacteria o el virus patógeno durante periodos prolongados bajo condiciones anormales de cultivo. Este procedimiento selecciona cepas mutantes que están dotadas para crecer en estas condiciones anormales de cultivo y son, en consecuencia menos Mycobacterium bovis llamado bacilo de Calmette-Guerin (fig. 1 BCG) al cultivar este microorganismo en un medio que contenía concentraciones crecientes de bilis. Después de 13 años, esta cepa se había adaptado para crecer en un medio con altas concentraciones de bilis y se había atenuado lo suficiente para convertirse en un componente adecuado de la vacuna para la tuberculosis.
Las vacunas atenuadas tienen ventajas y desventajas. Entre las ventajas se destaca el aumento de la inmunogenicidad y producción de células memoria, gracias a su capacidad para el crecimiento transitorio. Esto hace que los microorganismos de estas vacunas ofrezcan exposición prolongada de los epitopos individuales de los microorganismos atenuados al sistema inmunitario.
La desventaja de primera importancia de las vacunas atenuadas es la posibilidad de que los microorganismos retornen a su forma virulenta.
Las técnicas de ingeniería genética ofrecen una manera de atenuar al virus de manera irreversible al remover de manera selectiva genes que son necesarios para su virulencia. Esto se ha efectuado con la vacuna del virus del Herpes para el cerdo, en la que se removió el gen de la cinasa de timidina. Como se requiere esta enzima para que el virus crezca en ciertos tipos de células (ej. Neuronas), la remoción del gen volvió al virus incapaz de producir la enfermedad.
Los microorganismos se inactivan mediante tratamiento con calor o productos químicos.
Este es otro criterio que frecuentemente se toma en cuenta para la elaboración de vacunas. La inactivación del agente patógeno se logra mediante calor o sustancias químicas, de tal modo que no sea capaz de multiplicarse en el huésped. Sin embargo la desnaturalización por calor es que altere de manera considerable las estructuras de los epitopos. En diferencia a esta, la inactivación química con formaldehido o diversos agentes alquilantes, pj la vacuna Salk (fig.2) de la poliomielitis se elabora mediante inactivación del virus con formaldehidos.
Macromoléculas purificadas como vacunas.
Estas
se emplean para evitar los riesgos que acompañan a las vacunas de
microorganismos enteros atenuados o muertos. Estas vacunas constituidas
por macromoléculas purificadas específicas se derivan de agentes
patógenos. Hoy en día se utilizan tres formas generales de estas
vacunas: exotoxinas inactivadas, polisacáridos capsulares y antígenos
microbianos recombinantes. Se emplean como vacunas capsula polisacáridas bacterianas.
Estas vacunas se emplean para contrarrestar la virulencia de bacterias patógenas favorecidas por las propiedades antifagociticas de su capsula polisacárida hidrófila y aumentar la capacidad de recubrir estas capsulas con anticuerpos, complemento, o ambas cosas, aumentando así la capacidad de los macrófagos y los neutrofilos para fagocitar a estos microorganismos patógenos. Ejemplo de estas vacunas son las empleadas contra el Streptococcus pneumoniae (agente productor de la neumonía neumococica, constituida de 23 polisacáridos capsulares diferentes desde el punto de vista antigénico. Esta vacuna se encuentra en la actualidad en la meningitidis (fig 3. Causa frecuente de meningitis bacteriana, esta constituidas por polisacáridos capsulares purificados).
Una limitación de las vacunas polisacaridas es la incapacidad de activar las células Th, que activas la células B del tipo 2 (TI-2) de una forma independiente del timo, lo que tiene como consecuencia producción de IgM, pero poco cambio de clase, maduración nula de la afinidad y poco desarrollo, en el mejor de los casos, de células de memoria.
Una manera de hacer participar a las células Th en la reacción a un antígeno polisacárido consiste en conjugarlo con alguna clase de proteína transportadora. Por ejemplo, la vacuna para combatir la Haemophilus influenzae del tipo b (causa principal de la meningitis bacteriana en niños menores de 5 años) está constituida por polisacáridos capsular del tipo b enlazado de manera covalente con una proteína portadora, el toxoide tetánico.
Los toxoides se elaboran a partir de toxina bacterianas.
Esto se logra mediante la purificación de la exotoxina bacteriana y, a continuación, inactivación de esta con formaldehido para formar un toxoide. La vacunación con toxoide induce la formación de anticuerpos antitoxoide, que son también capaces de fijarse a la toxina y neutralizar sus efectos.
Las proteínas de los agentes patógenos se producen por técnicas recombinantes.
Esto se produce gracias a que el gen que codifica cualquier proteína inmunogena se puede clonar y expresar en células bacterianas, de levaduras o mamíferos mediante tecnología recombinante de DNA. Se han clonado con buenos resultados diversos genes que codifican antígenos de superficie de agentes patógenos virales, bacterianos y protozoarios en sistemas de expresión de bacterias, levaduras, insectos o mamíferos, y se han empleado los antígenos expresados para el desarrollo de vacunas. La primera vacuna de antígeno recombinante de esta clase obtenida y aprobada para la administración al ser humano fue la vacuna de la hepatitis B. Este se desarrollo mediante clonación de gen para el antígeno mayor de superficie del virus de esta enfermedad (HBsAg) y expresión de este en levaduras.
El empleo de péptidos sintéticos como vacuna ha progresado con lentitud.
Este método considerado muy promisorio con anterioridad, no ha progresado como se proyectó de forma original. Los péptidos no son tan inmunogenos como las proteínas y es difícil conferir inmunidad humoral o mediada por células contra ellos, aun empleándose conjugados y coadyuvantes, ha resultado un problema el empleo generalizado de vacunas peptidicas, lo que planta un problema de gran interés a los inmunólogos.
Vacunas recombinantes con vectores.
Se pueden introducir genes que codifican antígenos mayores de agentes patógenos en particular virulentos en virus o bacterias atenuados. El microorganismo atenuado funciona como vector, se multiplica en el huésped y expresa el producto génico del agente patógeno.
De forma amplia se ha empleado como vector el virus de la vaccinia (fig. 3), que es el gran tamaño, que tiene un genoma integrado por unos 200 genes, se puede someter a procesos de ingeniería genética
para que se convierta en portador de varias docenas de genes extraños sin trastornar su capacidad para infectar células del huésped y replicarse en su interior.
Recientemente se ha realizado pruebas de esta clase con el virus Canarypox (fig. 4). Al igual que el anterior, este es de gran tamaño y se somete con facilidad a la ingeniería genética para que lleve múltiples genes. A diferencia de la vaccinia, este no parece ser virulento incluso en individuos inmunosuprimidos.
Otro posible vector es una cepa atenuada de Salmonella typhimunium, en la que se han insertado mediante ingeniería genes de la bacteria causante del cólera. Tiene como ventaja en que infecta células de la túnica mucosa del intestino y, por este motivo, da lugar a la producción de IgA secretoria. Existen otros vectores como son: virus de polio atenuados, adenovirus, cepa de BCG de Mycobaterieum bovis y ciertas cepas de estreptococos. Estos se encuentran de manera habitual en la cavidad bucal.
Hoy en día se encuentra en desarrollo medidas similares en las que se emplea bacterias que son partes normales de la flora de la cavidad oral. El plan consiste en introducir genes que codifican antígenos de microorganismos patógenos en cepas bacterianas que habitan en la boca o las vías respiratorias para promover el desencadenamiento de inmunidad sobre la superficie de la mucosa y así poder ofrecer excelente protección en la puerta de entrada que usa el agente patógeno.
Los
toxoides se elaboran a partir de toxinas bacterianas:
Las vacunas, se pueden elaborar mediante purificación de la exotoxina bacterianay, a
continuación, inactivación de esta con formaldehido para formar un toxoide. La
vacuna con el toxoide induce la formación de anticuerpos antitoxoides, que son
también capaces de fijarse a la tpxin ay neutralizar sus efectos. Es necesario
controlar las condiciones para la producion de vacunas de toxoide a fin de
lograr destoxificacion sin modificar de manera excesiva la estructura del
epitopo. Se ha superado el problema para obtener cantidades suficientes de
toxinas purificadas necesarias para preparar las vacunas mediante clonación de
los genes de la exotoxina y a continuación expresarlos en células huésped que
crece con facilidad.
El
empleo de péptidos sinteticos como vacuna ha progresado con lentitud:
El empleo de conjugados y coadyuvantes puede contribuir a la producción
de inmunidad contra los péptidos, pero aun hay barreras para el empleo
genealizado de vacunas péptidicas que plantean los progresos de las técnicas
para producir fragmentosde forma recombinantes. La elaboración de péptidos
sinteticos para utilizarlos como vacunas que tienen como finalidad inducir inmunidades humoral o
mediada por células. Las vacunas pdeben incluir péptidos que forman epitopos
inmunodominantes.










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