martes, 12 de noviembre de 2013

VACUNAS - EQUIPO #1 - Grup.004




VACUNAS 



Pesentado por
Equipo #1

Josè E. Polanco C       2-11-1220 
Alejandra Lantigua     2-11-1282
Angelica Tavarez        2-11-1042
Rosagelys Aracena     2-07-0783
Rafael del Valle           2-10-2834
Keysy Tavarez            2-10-0902
Jennifer Peña               2-11-1264
Ramon Lopez             2-11-1123
Miria Hiciano              2-11-1567
Esther Joshep             2-11-0199






Las vacunas son un preparado de antigenos que una vez dentro del organismo provoca la producción de anticuerpos y con ello una respuesta de defensa ante microorganismos patógenos. Esta respuesta genera, en algunos casos, cierta memoria inmunitaria produciendo inmunidad transitoria frente al ataque patógeno correspondiente.



La disciplina de la inmunología tiene sus raíces en las primeras pruebas de vacunación que efectuaron Edward Jenner y Louis Pasteur. Desde esos esfuerzos iníciales, se han desarrollado vacunas para muchas enfermedades que antes eran los grandes azotes del género humano. La incidencia de las enfermedades como difteria, sarampión, parotiditis, tos ferina, rubeola, poliomielitis y tétanos ha disminuido de manera impresionante al volverse mas frecuente la vacunación contra esos padecimientos. Quizás en ningún otro caso han sido tan grandes los beneficios de la vacunación como en la erradicación de la viruela, uno de los flagelos más prolongados y terribles del hombre. Tanto mas esperada es la erradicación de la poliomielitis.


Cada año mueren en el mundo millones de personas a causa de paludismo, tuberculosis, y SIDA, anomalías para las que no se cuenta con una vacuna eficaz. Una vacuna eficaz para la enfermedad tendría un inmenso efecto sobre el control de esta trágica causa diseminada de muerte y catástrofe humana.


Algunas vacunas potenciales producen efectos adversos inaceptables y algunas mas pueden incluso empeorar los trastornos que deberían prevenir. Las vacunas de los virus vivos representan una amenaza especial para quienes experimentan inmunodeficiencia primaria o adquirida.



Progresos recientes en inmunología y biología molecular han culminado en la elaboración de nuevas vacunas eficaces y la institución de medidas promisorias para encontrar nuevas vacunas candidatas. La identificación de las diferencias en los epitopos reconocidos por las células T y B ha permitido a los inmunólogos empezar a diseñar vacunas candidatas para maximizar la activación de ambas ramas del sistema inmunológico.







Inmunizaciones activa y pasiva

La inmunización activa se logra al inocular agentes microbianos que inducen inmunidad, pero no causan enfermedad, o componentes antigénicos de esos microorganismos, en tanto los agente empleados para inducir inmunidad pasiva son anticuerpos de seres humanos o animales.






La inmunidad pasiva consiste en transferencia de anticuerpos preformados

Se reconoce a Jenner y Pasteur como los iniciadores de la vacunación, o la inducción de inmunidad activa, pero se debe un reconocimiento similar a Emil Von Behring e Hidesaburo Kitasato por sus contribuciones a la inmunidad pasiva.

La inmunización pasiva, en la que se transfieren anticuerpos preformados a un receptor, se produce de manera natural con la transferencia de anticuerpos maternos a través de la placenta hacia el feto en desarrollo. Los anticuerpos maternos que se encuentran en calostro y la leche también tienen inmunidad pasiva al lactante.


La inmunización activa confiere protección prolongada

La inmunización activa confiera  inmunidad protectora y memoria inmunológica. Se puede lograr inmunización activa con la infección natural por un microorganismo, o adquirirse de manera artificial mediante administración de una vacuna.



Diseño de las vacunas para la inmunización activa

Deben recordarse diversos factores para el desarrollo de una vacuna con buenos resultados. En primer lugar, el desarrollo de una reacción inmunitaria no significa, en todos los casos, que se consigue un estado de inmunidad protectora. Lo que es a menudo de importancia critica es la rama del sistema inmunológico que se activa y por ese motivo los elaboradores de la vacuna deben reconocer las diferencias notorias entre la activación de las ramas humoral y mediada por células. Un segundo factor es el desarrollo de memoria inmunológica.


La función de las células de memoria en la inmunidad depende, en parte, del periodo de incubación del agente patógeno. El periodo de incubación concede tiempo a las células B de memoria para reaccionar y producir anticuerpo sérico en concentraciones elevadas.







Los virus y las bacterias atenuados producen inmunidad sin enfermedad

En algunos casos es posible atenuar los microorganismos de modo que pierdan su capacidad para causar afección de consideración (patogenicidad), pero retengan su capacidad para crecer de manera transitoria dentro de un huésped inoculado. Muchas veces la atenuación se logra si se hace crecer la bacteria o el virus patógenos durante periodos prolongados bajo condiciones anormales de cultivo y son, en consecuencia menos capaces de crecer en el huésped natural.


Las vacunas atenuadas tienen ventaja y desventajas. Por su capacidad para el crecimiento transitorio, los microorganismos de estas vacunas ofrecen exposición prolongada de los epitopos individuales de los microorganismos atenuados al sistema inmunitario, lo que tiene como consecuencia aumento de la inmunogenicidad y producción de las células de memoria. Como consecuencia, estas vacunas suelen requerir solo una inmunización, lo que ha eliminado la necesidad de refuerzos repetidos. Una desventaja de primera importancia de las vacunas atenuadas es la posibilidad de que los microorganismos retornen a su forma virulenta.



Los microorganismos se inactivan mediante tratamiento con calor o productos químicos

Otro criterio frecuente para la elaboración de vacunas es la inactivación del agente patógeno mediante calor o sustancias químicas, de tal modo que no sea capaz de multiplicarse en el huésped. Por lo general, la inactivación por calor es insatisfactoria porque produce desnaturalización extensa de las proteínas; por ese motivo es probable que se alteren de manera considerable los epitopos que dependen de los órdenes mas elevados de estructura proteínica.

Macromoléculas purificadas como vacunas

Algunos de los riesgos que acompañan a las vacunas de microorganismos enteros atenuados o muertos pueden evitarse si se emplean vacunas constituidas por macromoléculas purificadas específicas que se derivan de agentes patógenos. Se utilizan en la actualidad tres formas generales de estas vacunas: exotoxinas inactivadas, polisacáridos capsulares y antígenos microbianos recombinantes.


Se emplean como vacunas capsulas polisacáridas bacterianas

La virulencia de algunas bacterias patógenas dependen sobre todo de las propiedades antifagociticas de su capsula polisacarida de hidrófila. Cubrir la capsula con anticuerpos, complemento o ambas cosas incrementa de manera notable la capacidad de los macrófagos y los neutrofilos para fagocitar a estos microorganismos patógenos.

La vacuna actual contra Streptococcus pneumoniae, agente productor de la neumonía neumococica, esta constituida por 23 polisacáridos capsulares diferentes desde el punto de vista antigénico.


Los toxoides se elaboran a partir de toxinas bacterianas

Algunas bacterias patógenas como las causantes de difteria y tétanos, producen exotoxinas. Las vacunas de difteria y tétanos, por ejemplo, se pueden elaborar mediante purificación de la exotoxina bacteriana y, a continuación, inactivación de esta con formaldehido para formar un toxoide. La vacunación con el toxoide induce la formación de anticuerpos antitoxoide, que son también capaces de fijarse a la toxina y neutralizar sus efectos.


Las proteínas de los agentes patógenos se producen por técnicas recombinantes

El gen que codifica cualquier proteína inmunogena se puede clonar y expresar en células bacterianas, de levaduras o mamífero mediante tecnología recombinante del DNA. La primera vacuna de antígeno recombinante de esta clase obtenida y aprobada para la administración al ser humano fue la vacuna de la hepatitis B.


El empleo de péptidos sintéticos como las vacunas ha progresado con lentitud

Los péptidos no son tan inmunogenos como las proteínas y es difícil conferir inmunidad humoral o mediada por células contra ellos. La elaboración de péptidos sintéticos para utilizarlos como vacunas que tienen como finalidad inducir inmunidades humoral o mediada por células requiere conocimientos sobre la naturaleza de los epitopos de las células T y B. de manera ideal, las vacunas para inducir inmunidad humoral deben incluir péptidos que forman epitopos inmunodominantes en células B.


Vacunas recombinantes con vectores

Se pueden introducir genes que codifican antígenos mayores de agentes patógenos en particular virulentos en virus o bacterias atenuados. El microorganismo atenuado funciona como vector, se multiplica en el huésped y expresa el producto génico del agente patógeno. Se han utilizado diversos microorganismos como vectores para las vacunas, por ejemplo virus de la vaccina, virus canarypox, virus de la polio atenuados, adenovirus, etc.


Vacunas de DNA


Es una medida de vacunación desarrollada en la actualidad se inyecta DNA plásmido codificador de proteínas antigénicas de modo directo en el musculo estriado del receptor. Las células musculares captan el DNA y expresan el antígeno proteínico codificado, lo que precipita una reacción de inmunidad humoral y otra mediada por células. El DNA parece integrarse en el DNA cromosómico o conservarse durante periodos prolongados de una forma de episoma. El antígeno se expresa no solo por las células musculares, sino también por las células dendríticas situadas en la región que capta el DNA plásmido expresa el antígeno viral.


Vacunas de subunidades multivalentes


Una de las limitaciones de las vacunas de péptidos sintéticos y de las de proteínas recombinantes es que tienden a ser deficientes en el punto de vista inmunogeno; en consecuencia, muestran una tendencia a precipitar una reacción de anticuerpo humoral, pero es menos probable que introduzcan una mediada por células. Lo que se necesita es un método para elaborar vacunas de péptidos sintéticos que contengan epitopos inmunodominantes de células B y T. mas aun, si se desea una reacción de CTL, la vacuna debe descargarse por vía intracelular de modo que los péptidos se puedan procesar y presentar en conjunto con moléculas de MHC de clase I.





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