VACUNAS
Pesentado por
Equipo #1
Equipo #1
Josè E. Polanco C 2-11-1220
Alejandra Lantigua 2-11-1282
Angelica Tavarez 2-11-1042
Rosagelys Aracena 2-07-0783
Rafael del Valle 2-10-2834
Keysy Tavarez 2-10-0902
Jennifer Peña 2-11-1264
Ramon Lopez 2-11-1123
Miria Hiciano 2-11-1567
Esther Joshep 2-11-0199

Las vacunas son un preparado de antigenos que una vez dentro del organismo provoca la producción de anticuerpos y con ello una respuesta de defensa ante microorganismos patógenos. Esta respuesta genera, en algunos casos, cierta memoria inmunitaria produciendo inmunidad transitoria frente al ataque patógeno correspondiente.
La disciplina de la inmunología tiene sus raíces en las primeras pruebas de vacunación que efectuaron Edward Jenner y Louis Pasteur. Desde esos esfuerzos iníciales, se han desarrollado vacunas para muchas enfermedades que antes eran los grandes azotes del género humano. La incidencia de las enfermedades como difteria, sarampión, parotiditis, tos ferina, rubeola, poliomielitis y tétanos ha disminuido de manera impresionante al volverse mas frecuente la vacunación contra esos padecimientos. Quizás en ningún otro caso han sido tan grandes los beneficios de la vacunación como en la erradicación de la viruela, uno de los flagelos más prolongados y terribles del hombre. Tanto mas esperada es la erradicación de la poliomielitis.
Cada año mueren en el mundo millones de personas a causa de paludismo, tuberculosis, y SIDA, anomalías para las que no se cuenta con una vacuna eficaz. Una vacuna eficaz para la enfermedad tendría un inmenso efecto sobre el control de esta trágica causa diseminada de muerte y catástrofe humana.
Algunas vacunas potenciales producen efectos adversos inaceptables y algunas mas pueden incluso empeorar los trastornos que deberían prevenir. Las vacunas de los virus vivos representan una amenaza especial para quienes experimentan inmunodeficiencia primaria o adquirida.
Progresos recientes en inmunología y biología molecular han culminado en la elaboración de nuevas vacunas eficaces y la institución de medidas promisorias para encontrar nuevas vacunas candidatas. La identificación de las diferencias en los epitopos reconocidos por las células T y B ha permitido a los inmunólogos empezar a diseñar vacunas candidatas para maximizar la activación de ambas ramas del sistema inmunológico.
Inmunizaciones activa y pasiva
La inmunización activa
se logra al inocular agentes microbianos que inducen inmunidad, pero no causan
enfermedad, o componentes antigénicos de esos microorganismos, en tanto los
agente empleados para inducir inmunidad pasiva son anticuerpos de seres humanos
o animales.
La inmunidad pasiva consiste en transferencia
de anticuerpos preformados
Se reconoce a Jenner y
Pasteur como los iniciadores de la vacunación, o la inducción de inmunidad
activa, pero se debe un reconocimiento similar a Emil Von Behring e Hidesaburo
Kitasato por sus contribuciones a la inmunidad pasiva.
La inmunización pasiva,
en la que se transfieren anticuerpos preformados a un receptor, se produce de
manera natural con la transferencia de anticuerpos maternos a través de la
placenta hacia el feto en desarrollo. Los anticuerpos maternos que se
encuentran en calostro y la leche también tienen inmunidad pasiva al lactante.
La inmunización activa confiere protección
prolongada
La inmunización activa
confiera inmunidad protectora y memoria
inmunológica. Se puede lograr inmunización activa con la infección natural por
un microorganismo, o adquirirse de manera artificial mediante administración de
una vacuna.
Diseño de las vacunas para la inmunización
activa
Deben recordarse
diversos factores para el desarrollo de una vacuna con buenos resultados. En
primer lugar, el desarrollo de una reacción inmunitaria no significa, en todos
los casos, que se consigue un estado de inmunidad protectora. Lo que es a
menudo de importancia critica es la rama del sistema inmunológico que se activa
y por ese motivo los elaboradores de la vacuna deben reconocer las diferencias
notorias entre la activación de las ramas humoral y mediada por células. Un
segundo factor es el desarrollo de memoria inmunológica.
La función de las células de memoria en la inmunidad depende, en parte, del
periodo de incubación del agente patógeno. El periodo de incubación concede
tiempo a las células B de memoria para reaccionar y producir anticuerpo sérico
en concentraciones elevadas.
Los virus y las bacterias atenuados producen
inmunidad sin enfermedad
En algunos casos es
posible atenuar los microorganismos de modo que pierdan su capacidad para
causar afección de consideración (patogenicidad), pero retengan su capacidad
para crecer de manera transitoria dentro de un huésped inoculado. Muchas veces
la atenuación se logra si se hace crecer la bacteria o el virus patógenos
durante periodos prolongados bajo condiciones anormales de cultivo y son, en
consecuencia menos capaces de crecer en el huésped natural.
Las vacunas atenuadas tienen ventaja y desventajas. Por su capacidad para el
crecimiento transitorio, los microorganismos de estas vacunas ofrecen
exposición prolongada de los epitopos individuales de los microorganismos
atenuados al sistema inmunitario, lo que tiene como consecuencia aumento de la
inmunogenicidad y producción de las células de memoria. Como consecuencia,
estas vacunas suelen requerir solo una inmunización, lo que ha eliminado la
necesidad de refuerzos repetidos. Una desventaja de primera importancia de las
vacunas atenuadas es la posibilidad de que los microorganismos retornen a su
forma virulenta.
Los microorganismos se inactivan mediante
tratamiento con calor o productos químicos
Otro criterio frecuente
para la elaboración de vacunas es la inactivación del agente patógeno mediante
calor o sustancias químicas, de tal modo que no sea capaz de multiplicarse en
el huésped. Por lo general, la inactivación por calor es insatisfactoria porque
produce desnaturalización extensa de las proteínas; por ese motivo es probable
que se alteren de manera considerable los epitopos que dependen de los órdenes
mas elevados de estructura proteínica.
Macromoléculas purificadas como vacunas
Algunos de los riesgos
que acompañan a las vacunas de microorganismos enteros atenuados o muertos
pueden evitarse si se emplean vacunas constituidas por macromoléculas
purificadas específicas que se derivan de agentes patógenos. Se utilizan en la
actualidad tres formas generales de estas vacunas: exotoxinas inactivadas,
polisacáridos capsulares y antígenos microbianos recombinantes.
Se emplean como vacunas capsulas polisacáridas
bacterianas
La virulencia de algunas
bacterias patógenas dependen sobre todo de las propiedades antifagociticas de
su capsula polisacarida de hidrófila. Cubrir la capsula con anticuerpos,
complemento o ambas cosas incrementa de manera notable la capacidad de los
macrófagos y los neutrofilos para fagocitar a estos microorganismos patógenos.
La vacuna actual contra Streptococcus pneumoniae, agente productor de la
neumonía neumococica, esta constituida por 23 polisacáridos capsulares
diferentes desde el punto de vista antigénico.
Los toxoides se elaboran a partir de toxinas
bacterianas
Algunas bacterias patógenas
como las causantes de difteria y tétanos, producen exotoxinas. Las vacunas de
difteria y tétanos, por ejemplo, se pueden elaborar mediante purificación de la
exotoxina bacteriana y, a continuación, inactivación de esta con formaldehido
para formar un toxoide. La vacunación con el toxoide induce la formación de
anticuerpos antitoxoide, que son también capaces de fijarse a la toxina y
neutralizar sus efectos.
Las proteínas de los agentes patógenos se
producen por técnicas recombinantes
El gen que codifica
cualquier proteína inmunogena se puede clonar y expresar en células
bacterianas, de levaduras o mamífero mediante tecnología recombinante del DNA.
La primera vacuna de antígeno recombinante de esta clase obtenida y aprobada
para la administración al ser humano fue la vacuna de la hepatitis B.
El empleo de péptidos sintéticos como las
vacunas ha progresado con lentitud
Los péptidos no son tan
inmunogenos como las proteínas y es difícil conferir inmunidad humoral o
mediada por células contra ellos. La elaboración de péptidos sintéticos para
utilizarlos como vacunas que tienen como finalidad inducir inmunidades humoral
o mediada por células requiere conocimientos sobre la naturaleza de los
epitopos de las células T y B. de manera ideal, las vacunas para inducir
inmunidad humoral deben incluir péptidos que forman epitopos inmunodominantes
en células B.
Vacunas recombinantes con vectores
Se pueden introducir
genes que codifican antígenos mayores de agentes patógenos en particular
virulentos en virus o bacterias atenuados. El microorganismo atenuado funciona
como vector, se multiplica en el huésped y expresa el producto génico del
agente patógeno. Se han utilizado diversos microorganismos como vectores para
las vacunas, por ejemplo virus de la vaccina, virus canarypox, virus de la
polio atenuados, adenovirus, etc.
Vacunas de DNA
Es una medida de vacunación desarrollada en la actualidad se inyecta DNA plásmido codificador de proteínas antigénicas de modo directo en el musculo estriado del receptor. Las células musculares captan el DNA y expresan el antígeno proteínico codificado, lo que precipita una reacción de inmunidad humoral y otra mediada por células. El DNA parece integrarse en el DNA cromosómico o conservarse durante periodos prolongados de una forma de episoma. El antígeno se expresa no solo por las células musculares, sino también por las células dendríticas situadas en la región que capta el DNA plásmido expresa el antígeno viral.
Vacunas de subunidades multivalentes
Una de las limitaciones
de las vacunas de péptidos sintéticos y de las de proteínas recombinantes es
que tienden a ser deficientes en el punto de vista inmunogeno; en consecuencia,
muestran una tendencia a precipitar una reacción de anticuerpo humoral, pero es
menos probable que introduzcan una mediada por células. Lo que se necesita es
un método para elaborar vacunas de péptidos sintéticos que contengan epitopos
inmunodominantes de células B y T. mas aun, si se desea una reacción de CTL, la
vacuna debe descargarse por vía intracelular de modo que los péptidos se puedan
procesar y presentar en conjunto con moléculas de MHC de clase I.







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